La salud mental debería ser un tema de interés general, sin embargo, aún se habla poco, es menos valorada que la salud física, por la población y por las instancias competentes, hay un largo camino de sensibilización sobre este tema.
La depresión es de los problemas psicológicos más serios durante esta etapa, es la tercera causa de muerte en jóvenes de quince a veinticuatro años; y es que no solo comienzan a dejar de realizar sus actividades con normalidad, sino que también pueden adoptar comportamientos serios que les afecta en otras áreas de su vida, pero ¿quién puede estar bien si padece de depresión? Claramente ninguna persona que la padezca puede llevar su vida con normalidad, ya que el malestar puede ser intermitente o continuo y requiere de ayuda.
Los factores que intervienen:
Las personas pueden verse afectadas desde su biología, cuando no se producen las hormonas llamadas de la felicidad, y se experimentan distintos síntomas, entre los cuales se pierden las ganas de salir, de hablar, está triste, pierde el interés en cosas que antes le importaban, el mal humor se presenta, u otras conductas asociadas con la alimentación, como dejar de comer o hacerlo en exceso. Además, si su genética está asociada con este trastorno, es posible que le afecte.
El ambiente en que se desarrolla el adolescente, puede ser un detonador de este trastorno, por ejemplo, si vive con carencias, problemas familiares, o en la comunidad, los contextos de drogas, alcohol y conductas delictivas son influyentes.
Si la persona se encuentra sola, no cuenta con compañía o apoyo en sus procesos, por parte de familiares, amigos o profesores, no logra establecer relaciones de confianza, también puede verse afectada.
El suicidio:
Está sumamente asociado con la depresión, y es que las personas, en momentos de crisis, pueden llegar a ideación, intentos e incluso a suicidios consumados.
Según estudios realizados, se sabe que hay mayor incidencia en las mujeres, son quienes realizan mayores intentos de suicidio, pero quienes llegar a utilizar mecanismos más letales para acabar con sus propias vidas son los hombres, se piensa que, por cuestiones de roles de género, y formas distintas de afrontar las situaciones.
Causas:
Pueden ser muchas las razones que llevan a una persona a atentar contra su vida, pero en el caso de los adolescentes, Feldman et al (2013) afirman que la sensación de desesperanza, las inhibiciones sociales, el perfeccionismo, y altos niveles de estrés y ansiedad son causantes, además se pueden mencionar experiencias difíciles, traumas, relaciones disfuncionales, la exposición al suicidio de otros, y claramente los factores biológicos antes mencionados.
Se debe prestar atención a las señales que arrojan, como expresiones de desinterés o ganas de morir, el desempeño escolar, pensar en dejar cosas a otros, cambios en el comportamiento y al entorno en específico.
Apoyo:
Si bien, es necesaria la atención de profesionales que les ayuden a sobrellevarlo, los familiares, amigos y personas cercanas pueden ayudar con la escucha activa, sin juzgar, preguntar claramente, si tiene un plan, y herramientas para efectuarlo, darle seguridad, sacarlo del peligro, y buscar esos factores protectores que le lleven a encontrar sentido, y que le aferren a la vida.
“Al contrario de lo que sostiene la creencia generalizada, hablar acerca del suicidio no lo alienta. De hecho en realidad lo combate al dar retroalimentación de apoyo y romper la sensación de aislamiento que tienen muchos suicidas” (Feldman et al, 2013, p. 202)

Referencias:
Feldman. R, Deutsch. D y Baucum. D. (2013). Psicología de la niñez en edad escolar. Pearson Editorial.
Fotografía En Escala De Grises Del Hombre Sentado Junto A La Pared.[Imagen]. https://www.pexels.com/es-es/foto/fotografia-en-escala-de-grises-del-hombre-sentado-junto-a-la-pared-207129/
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